
En Albi, ciudad cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2010, Ney & Partners proyectó una pasarela peatonal y ciclista que se apoya en voladizo sobre un viaducto ferroviario de mampostería construido hacia 1865. La intervención surge como respuesta a una necesidad de movilidad sostenible, pero amplía su alcance para recuperar una situación urbana fragmentada por la infraestructura ferroviaria y reforzar la relación entre el centro histórico, el río Tarn y los barrios de La Madeleine y Pratgraussals.

La nueva estructura se ubica aguas abajo del viaducto existente, preservándolo como elemento principal de la composición. La pasarela, completamente construida en acero, establece un diálogo material con la masa compacta de ladrillo del puente histórico. Su geometría retoma el ritmo de los siete arcos del viaducto: el trazado de circulación se desarrolla en paralelo a ellos y una ondulación sinusoidal acompaña su secuencia, haciendo perceptible la estructura existente durante el recorrido.


Con 180 metros de longitud, la pasarela mantiene un ancho de 3,5 metros en el tramo destinado al cruce directo entre ambas orillas. Hacia el lado del río, la sección se amplía progresivamente hasta alcanzar los 7,5 metros para formar una serie de balcones sobre el Tarn. Cada uno coincide con el centro de un arco del viaducto y está equipado con un banco, generando espacios de pausa y miradores hacia el paisaje y el patrimonio de Albi.

La pasarela prolonga la secuencia de pequeños espacios públicos que caracteriza al centro histórico. Sus nuevas perspectivas hacia el perímetro patrimonial y el río transforman el desplazamiento en una experiencia espacial, mientras que los balcones permiten detenerse bajo la protección de los arcos existentes. La intervención recupera así dos espacios públicos situados a ambos lados del viaducto, Castle Square y Calvary Square, históricamente afectados por la construcción de la infraestructura ferroviaria.



Estructuralmente, la pasarela funciona como una viga continua de siete tramos y está íntegramente resuelta en acero. Su sección cerrada tipo cajón proporciona la resistencia necesaria para trabajar en voladizo desde el viaducto de mampostería. La incorporación de apoyos dobles en los pilares permite reducir las luces principales y minimizar los esfuerzos sobre la estructura existente, manteniendo intactos sus contrafuertes.


