
Se sabe poco sobre las personas que vivieron y enterraron a sus muertos a lo largo del río Anapo. Pantalica –un complejo de más de 4000 tumbas excavadas en la roca en el primer milenio– no nos dice demasiado sobre la forma en que los vivos encontraban refugio.

Parte del sitio inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO Syracuse and the Rocky Necropolis of Pantalica, Asympta es una microarquitectura especulativa que reflexiona sobre el paisaje arquitectónico —en gran medida desconocido— de la civilización prehistórica, más que sobre su necrópolis conocida. Explora cómo las arquitecturas y las cosmologías podrían surgir de un paisaje específico, en sintonía con su topografía y sus recursos.




La instalación temporal, que evoca las cualidades provisorias de la arquitectura doméstica temprana, genera narrativas diversas y ficticias basadas tanto en lo vernáculo como en métodos constructivos contemporáneos, distanciándose deliberadamente de la investigación arqueológica y científica o de cronologías estrictas.


Utilizando piedra volcánica proveniente del cercano volcán Mount Etna, madera local sellada al fuego, piedra caliza Pietra Pece, bronce y fieltro de lana de oveja, la estructura ofrece un espacio sombreado para el encuentro y la reflexión. Su forma doblemente asintótica evoca tanto el cono del volcán que domina el paisaje del este de Sicilia como la forma de excavación de las latomías cercanas, donde la piedra se extrae desde la Antigüedad. Al cuestionar deliberadamente el mito romantizado de la Cabaña Primitiva de Marc-Antoine Laugier, la estructura abierta habla de proximidad, adaptabilidad y reciprocidad hacia este paisaje rico y complejo.

