

El pabellón se caracteriza por un ensamblaje de elementos modulares que enfatizan su ligereza y simplicidad inherentes. Construido principalmente con acero angular y recubierto con paneles de policarbonato, se modula a diversas alturas a través de tensores ajustables que estabilizan los paneles. Su flexibilidad e indeterminación transforman el espacio con cada ajuste. Muebles móviles y operables redefinen su configuración, mientras que los estantes para el cultivo de vegetales, mostradores de cocina y mesas plegables, todos del mismo material, extienden sus usos y funciones.


Los límites y las conexiones entre la naturaleza y los artefactos están en constante juego al determinar el rol del pabellón. Cerrado, funciona como invernadero y su piel traslúcida captura el tránsito de las estaciones. Abierto, se despliega como un espacio de vida al aire libre, donde las actividades cotidianas se entrelazan y el acto de compartir configura la relación entre arquitectura y paisaje.

El pabellón genera un microclima de cuidado, tanto para las plantas como para las personas. Repara el suelo contaminado de la granja urbana adyacente y lo almacena en macetas portátiles diseñadas para el cultivo y el intercambio de productos entre la comunidad. La estructura recoge el agua de lluvia a través de un depósito metálico en el techo, la filtra y la distribuye para actividades de jardinería y cocina. Al mismo tiempo, responde a los desafíos del clima subtropical a través de aberturas estratégicas entre los paneles, que permiten el enfriamiento pasivo y favorecen la adecuada circulación del viento y el paso de la luz solar. En este equilibrio, el proyecto no solo optimiza las condiciones para el crecimiento vegetal, sino que también ofrece a los visitantes un espacio de encuentro con ventilación y sombra controladas, en el cual humanos, plantas y otras especies cohabitan en armonía.


Your Greenhouse Is Your Kitchen materializa el alimento en un espacio que redefine las normas sociales y postula una nueva política espacial. Al conectar la agricultura con la preparación de alimentos, la entrega con el consumo y el cuidado con el acto de compartir, se convierte en un punto de encuentro, un refugio abierto a la comunidad. En una tarde soleada y fresca, las actividades en movimiento, las sombras de los árboles y las siluetas de aves y otros seres vivos, se funden lentamente con el paisaje. Cuando el último rayo de sol se disuelve en el horizonte, el pabellón se diluye con el ritmo sereno de la naturaleza.

