
Instalado en el patio de acceso de la Antigua Armería de La Valeta, el proyecto toma como punto de partida el muro de piedra seca mediterráneo, un sistema constructivo presente en numerosos territorios de la región y caracterizado por el ensamblaje de piedras sin mortero. La propuesta recupera la tradición maltesa de los ħitan tas-sejjieħ para explorar nuevas formas de ocupación del espacio a partir de una técnica vernácula.


En lugar de conservar su configuración lineal como elemento de separación, el muro se reorganiza en una geometría circular que transforma su función. El límite deja de definir un borde para convertirse en un recinto destinado al encuentro, generando un espacio capaz de albergar conversaciones, actividades colectivas y distintas formas de permanencia.


En el interior del círculo, una superficie continua de madera se apoya sobre el muro y funciona como mesa para escribir, comer, trabajar o exhibir materiales. Un conjunto de taburetes de madera maciza, ligeros y móviles, permite múltiples configuraciones de uso, favoreciendo una apropiación flexible del espacio.

La intervención mantiene los principios constructivos de la piedra seca —ensamblaje sin mortero, repetición de piezas y estabilidad mediante el equilibrio—, incorporando la madera como un segundo registro material. La precisión de sus superficies establece un contraste con la textura irregular de la piedra y enfatiza el diálogo entre ambas materialidades.


Ubicado en un espacio de acceso y transición, el pabellón reorganiza la experiencia del patio mediante una operación mínima. Más que introducir un nuevo objeto, reinterpreta una tipología ampliamente difundida en el paisaje mediterráneo para proponer una arquitectura orientada a la proximidad, el uso compartido y la construcción de comunidad.