
Ubicado frente a la Place du Châtelet, el edificio de la Chambre des Notaires de París fue construido en 1855 según proyecto de Charles Rohault de Fleury. A lo largo del siglo XX, sucesivas transformaciones funcionales alteraron progresivamente su organización original, generando un estado híbrido entre espacios patrimoniales, oficinas administrativas y adaptaciones técnicas acumuladas.


La propuesta desarrollada por L’Atelier Senzu junto a Lagneau Architectes parte de una lectura arqueológica del edificio existente. A través del análisis histórico, el reconocimiento de elementos reutilizables y una serie de intervenciones precisas, el proyecto busca restituir la claridad espacial original sin renunciar a las necesidades contemporáneas de flexibilidad, confort y apertura pública.


La intervención reorganiza el edificio a partir de una dualidad funcional clara. Hacia el sur, los salones históricos y espacios ceremoniales recuperan su carácter representativo mediante un trabajo minucioso de restauración y puesta en valor. Hacia el norte, las áreas de trabajo se reorganizan en plantas abiertas y adaptables, articuladas alrededor de la cour central y beneficiadas por iluminación natural atravesante.


Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en reabrir el edificio hacia la ciudad. El nuevo hall público recupera la monumentalidad original mediante la eliminación parcial de entrepisos, la apertura de nuevas visuales y la incorporación de grandes superficies vidriadas sobre el basamento. Las fachadas sobre Boulevard Sébastopol y Rue Saint-Denis vuelven así a establecer una relación directa con el espacio público, retomando el espíritu de las antiguas vitrinas comerciales del siglo XIX.




La rehabilitación incorpora además una estrategia integral de reutilización material. Las piedras desmontadas durante la obra son recuperadas, recortadas y reutilizadas in situ para conformar nuevas piezas arquitectónicas y revestimientos. Esta lógica de economía material y continuidad constructiva permite que el edificio exprese simultáneamente sus distintas temporalidades, entendiendo el patrimonio como una condición abierta y en permanente transformación.




