El Aguantadero

Una pequeña ampliación diseñada por atelier industrial, en San Rafael, Mendoza, Argentina, incorpora una habitación sobre un taller existente mediante una estructura metálica liviana y un sistema de ventilación natural basado en el efecto chimenea.

El Aguantadero amplía una vivienda unifamiliar mediante la incorporación de una habitación independiente sobre un taller existente. La intervención aprovecha una superficie ya construida, evita ocupar nuevo suelo y mantiene la organización doméstica original.

La ampliación se resuelve mediante una estructura metálica liviana que reduce las cargas sobre la construcción existente y simplifica el montaje. La superposición de ambos sistemas permite incorporar un nuevo espacio habitable y convierte la preexistencia, en lugar de una limitación, en una oportunidad de transformación.

La ubicación del nuevo volumen, condicionada por las construcciones existentes y la proximidad de los edificios vecinos, limita las posibilidades de ventilación convencional. Ante la imposibilidad de abrir ventanas hacia el lote lindero, el proyecto recupera el principio de ventilación por efecto chimenea, habitual en los grandes galpones industriales de la región, donde la altura favorece el ascenso y la evacuación del aire caliente.

Este mecanismo se reinterpreta a escala doméstica mediante una chimenea solar que aprovecha la radiación para generar diferencias de temperatura y presión, favoreciendo la extracción del aire y su renovación natural. La estrategia permite mejorar las condiciones ambientales interiores sin depender exclusivamente de sistemas mecánicos.

En San Rafael, Mendoza, la amplitud térmica y la intensidad de la radiación solar permiten incorporar las condiciones climáticas como recursos de proyecto. La envolvente regula los intercambios térmicos con el exterior, mientras que las aberturas permiten ajustar el comportamiento ambiental según las estaciones. Estructura, cerramiento y ventilación se integran así en una misma estrategia espacial y constructiva.

Con una superficie de veinticuatro metros cuadrados, El Aguantadero transforma las restricciones de la construcción existente y las condiciones climáticas en herramientas de diseño. La intervención recupera principios ambientales vinculados con la cultura industrial local y amplía las posibilidades de habitar mediante operaciones precisas, que entienden el confort como resultado de la relación entre arquitectura, ambiente y habitantes.

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