
El Centro Social se sitúa en una parcela ubicada en la parte más elevada de la aldea, justo sobre la iglesia, y se inserta dentro de una secuencia de actuaciones previas, entre las que se incluyen una cocina y una lavandería comunitarias, la creación de un alojamiento público temporal o la urbanización de ciertos espacios singulares del núcleo. El programa plantea la creación de tres espacios capaces de acoger desde actividades y celebraciones vecinales hasta un pequeño centro de día o talleres para potenciales emprendedores.


El punto de partida de la intervención es el entendimiento de los diferentes niveles o socalcos —nombre que recibe en Galicia la técnica tradicional de construcción de bancales en zonas de fuerte pendiente— y la decisión de no alterar las condiciones topográficas de la parcela, tratando de comprender las potencialidades del enclave y de su entorno. De este modo, se propone la rehabilitación de la vivienda existente en la parcela, en ruinas tras haber sido devastada por los incendios que afectaron a Muimenta en el año 2018. Esta construcción sirve de conexión entre los dos primeros socalcos y alberga dos espacios —uno por nivel— destinados a trabajo, charlas, cursos, exposiciones. Dichas estancias se organizan alrededor de un núcleo situado hacia la fachada norte, que contiene la comunicación vertical, el aseo, el almacenaje y las instalaciones generales.


Para responder a la ampliación solicitada en el programa de necesidades, se opta por explotar las potencialidades del socalco intermedio mediante un pabellón multiusos paralelo a un muro de contención preexistente, en el que antiguamente se apoyaban sencillas estructuras de granito destinadas al crecimiento de las viñas. Una nueva estructura porticada de madera, sobre la que descansa una cubierta de teja, activa la superficie verde de este bancal reinterpretando críticamente algunas de las premisas iniciales del concurso de ideas y funcionando, al mismo tiempo, como espacio de acogida para quien accede a la parcela desde el extremo oeste. La relación entre el pabellón y la construcción preexistente, así como su independencia funcional, aporta una mayor flexibilidad de usos y permite la convivencia simultánea de diferentes actividades sin interferencias.


La intervención se completa con la recuperación de los elementos de valor patrimonial existentes en la parcela: un hórreo, un pozo-lavadero y el muro de cierre perimetral. Además, se realizan pequeñas actuaciones de urbanización y consolidación de los desniveles existentes, reutilizando parcialmente materiales encontrados durante los trabajos en el interior de la vivienda. Esto permite activar determinados espacios exteriores y generar un recorrido peatonal que comunica los dos accesos de la parcela.







