Casa Río

Una vivienda diseñada por bracamonteyerba, en Campo Chico, organiza su programa en bandas paralelas y resuelve su configuración espacial a partir de una cubierta a dos aguas que se adapta a las necesidades de cada ambiente.

Casa Río se implanta en un terreno de geometría irregular, donde la pileta existente fue el único elemento conservado tras la demolición de la vivienda original. Sobre el solar liberado, la nueva casa busca aprovechar la mayor amplitud del terreno, reconoce el lateral como fachada principal y orienta los espacios interiores hacia el jardín y el norte. Esta disposición favorece el asoleamiento y establece una relación directa entre los ambientes de la vivienda y el espacio exterior.

La planta baja se organiza mediante un sistema de bandas paralelas que distribuye los usos y articula las circulaciones. Una primera franja absorbe los retiros obligatorios y los transforma en una galería destinada a los servicios y al acceso vehicular. A continuación, una banda compacta reúne el toilette, la escalera y las áreas de apoyo, liberando el resto de la planta para los espacios sociales.

El estar, el comedor y la cocina conforman un espacio continuo que se extiende hacia una segunda galería lateral. Esta relación entre interior y exterior organiza las actividades cotidianas y define el núcleo social de la casa. La disposición de las áreas comunes aprovecha la amplitud del terreno y prolonga los espacios de uso hacia el jardín.

En la planta alta, la lógica de bandas se mantiene para organizar los dormitorios y sus áreas de servicio. La franja de apoyo funciona como respaldo de los espacios privados, que orientan sus vistas hacia el paisaje lateral. La continuidad del esquema organizativo entre ambos niveles permite resolver el programa a partir de una estructura clara y compacta.

La sección define la resolución formal de la vivienda a través de una única cubierta a dos aguas, cuyas pendientes se ajustan a las necesidades de cada espacio. La pendiente más baja, combinada con un quiebre geométrico en la planta, configura un espacio semicubierto que caracteriza el acceso. La mayor altura, en cambio, permite alojar los servicios del nivel superior. La cubierta sintetiza así las decisiones funcionales y espaciales del proyecto.

Hacia la calle, la silueta de la cubierta configura una fachada de geometría abstracta, en la que la variación de las pendientes introduce un gesto reconocible. Con recursos acotados, la casa articula la organización del programa, la relación con el terreno y la expresión exterior a partir de una única operación arquitectónica.

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