
Casa Caracas se ubica en el barrio porteño de Agronomía. Originalmente, el lote albergaba una construcción modesta en planta baja, con ampliaciones incorporadas a lo largo del tiempo: un núcleo de habitaciones con muros de mampostería portante, una cubierta mixta de bovedilla y chapa, y una losa semicubierta de hormigón armado que funcionaba como cochera.


El encargo consistió en transformar esa estructura en una casa familiar para una pareja de diseñadores industriales, Analía y Julián–, y su hijo Félix, en edad escolar. La nueva vivienda debía integrar espacios para reunirse con familiares y amigos, dos dormitorios, dos espacios de trabajo independientes, una cochera, sectores de servicio y una expansión exterior con pileta.


Más allá de lo funcional, la casa debía responder a una cotidianeidad atravesada por el cruce constante entre lo personal, lo familiar y lo profesional. Así, se configura a partir de distintas escalas para el encuentro y el trabajo, al tiempo que preserva la intimidad de cada ámbito y la continuidad entre los espacios.

El estudio de Analía –destinado al diseño y la producción de mobiliario– requería un acceso ágil desde la calle y la cochera. El de Julián –artista y director de arte–, necesitaba condiciones adecuadas para trabajar con imágenes y dispositivos audiovisuales.

El proyecto se organiza en dos niveles. Conserva partes de la estructura original e incorpora una secuencia de patios que organiza, ilumina y ventila los ambientes: el patio de acceso con cochera, un patio central, un patio posterior vinculado a la pileta y un área de servicio asociada a la cocina. Un hall de acceso vincula ambos niveles y organiza dos circulaciones a través de dos escaleras independientes: una comunica con los dormitorios y estudios; la otra desciende directamente al área común, desarrollada por completo en planta baja.


El corte concentra la operación central del proyecto y establece la relación entre la construcción existente y las nuevas intervenciones. A partir de esa articulación, la planta baja gana continuidad y encuentra su medida en la luz, el aire y los patios. A lo largo de ese proceso, una conversación sostenida con los clientes permitió ajustar el vínculo entre el interior y el exterior, las proporciones, los recorridos y los modos de uso, junto con la resolución constructiva y material de la casa.
Planos
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