Biblioteca Rahmah

Ubicada en la Escuela Primaria Rahmaniyeh, en el Distrito Seis de Ciudad del Cabo, es una nueva y vibrante instalación que celebra cómo arquitectos y estudiantes pueden trabajar juntos para crear espacios educativos orientados a sus usuarios.

Fotografía Kent Andreasen

La Biblioteca Rahmah es un refugio para la lectura y la imaginación que simboliza lo que puede lograrse cuando distintas generaciones y disciplinas diseñan de manera conjunta. La nueva instalación representa un hito significativo para la escuela, que hasta hace poco no contaba con una biblioteca propia para sus más de 500 estudiantes. El edificio terminado se erige hoy como un faro de aprendizaje y alegría: un espacio para enamorarse de la lectura y estimular las mentes jóvenes durante muchos años.

Fotografía Kent Andreasen

El edificio se define por una sencilla cubierta de una sola pendiente que se eleva hacia las espectaculares vistas de las montañas al sur y proporciona sombra frente al intenso sol del norte. Un muro curvo de bloques de vidrio se inclina hacia afuera bajo la fachada triangular del lado este, generando un acceso acogedor y una zona de juegos cubierta. El exterior se articula mediante variaciones en los aparejos de ladrillo, el color y la textura, evocando el lenguaje material del edificio escolar original.

Fotografía Kent Andreasen
Fotografía Kent Andreasen

En el interior, la biblioteca se despliega como un único volumen amplio y generoso (con las áreas de servicio discretamente ocultas a la vista). Suaves cambios de nivel —que reflejan la pendiente natural del terreno— organizan sutilmente el espacio en sus principales áreas funcionales: una zona de recepción, un espacio de lectura hundido, un núcleo central de biblioteca, un área de aula y un salón para la conversación. Detalles lúdicos definen estos ámbitos y generan oportunidades para adoptar distintas “posturas de lectura” a lo largo del edificio: sentado, recostado, de manera individual o en grupo.

Fotografía Kent Andreasen

Para honrar la sensible historia geopolítica del Distrito Seis —un área profundamente transformada por los desplazamientos forzados durante el apartheid—, The MAAK trabajó junto a la artista e investigadora territorial Zayaan Khan para transformar arcilla extraída de los alrededores del barrio (a veces mezclada con escombros de viviendas demolidas en el Distrito Seis) en una serie de placas para empujar puertas y azulejos decorativos. En un nuevo gesto de recuperación simbólica, esa misma arcilla se utilizó para fabricar los “Ladrillos Distrito Seis”, piezas personalizadas incorporadas al pavimento del vestíbulo de acceso y al área frente a una fuente de agua exterior. Estos detalles profundamente vinculados al contexto anclan el proyecto a su lugar, tanto física como simbólicamente.

Fotografía Kent Andreasen
Fotografía Kent Andreasen

Un aspecto central del proyecto fue el proceso de participación y co-creación junto a los estudiantes de la Escuela Primaria Rahmaniyeh. Con la colaboración de la diseñadora centrada en la infancia Xanelé Mennen, de la Fundación Otto (socia operativa de la iniciativa), The MAAK organizó una serie de talleres en los que los usuarios finales se convirtieron en coautores de su futura biblioteca. Invitar a los estudiantes a formar parte del equipo de arquitectura permitió descubrir valiosas perspectivas de uso que dieron forma a detalles singulares del proyecto. Uno de los ejemplos más destacados son las estanterías “Rahmah-Rama”, imaginadas por los propios alumnos y materializadas por los diseñadores de mobiliario locales Pedersen y Lennard. Como señala Mennen: “los talleres ayudaron a generar confianza, fomentar un sentido de autonomía y despertar entusiasmo por lo que estaba por venir. Como resultado, los niños se sienten profundamente involucrados y estrechamente vinculados a la biblioteca”.

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