
Situado en la calle Květová, en el distrito de Lysolaje, Praga, el edificio de operaciones y mantenimiento desarrollado por PROGRES architekti responde a las necesidades técnicas y administrativas del distrito municipal. El proyecto parte de una reflexión sobre la falta de atención arquitectónica que suele caracterizar a los edificios técnicos en la República Checa y plantea una intervención basada en la funcionalidad, la adaptabilidad, la sostenibilidad y el respeto por el entorno.


La construcción se integra en la ladera mediante un volumen de baja altura que establece una relación con las edificaciones residenciales próximas a través de la modulación de sus fachadas y del uso de madera en el frente principal. La superficie de este cerramiento se transforma durante el funcionamiento del edificio mediante la apertura y el cierre de distintos módulos, que generan una dinámica variable en la fachada.

La organización espacial se estructura a partir de una trama modular de elementos prefabricados de hormigón que permite alojar dos programas con requerimientos diferentes y adaptarse a futuras transformaciones. El área técnica de mayor tamaño alberga los garajes para vehículos de mantenimiento, depósitos de materiales y un espacio de almacenamiento cubierto.

El sector destinado al personal presenta condiciones específicas de iluminación, acústica, temperatura y dimensiones. Por ello, se resuelve como una caja independiente de construcción ligera prefabricada de acero, que contiene vestuarios, instalaciones sanitarias, un taller, una oficina, un depósito climatizado y un espacio de descanso utilizado también durante los turnos nocturnos de emergencia por nieve.


La construcción ligera permite incorporar un volumen independiente para la vivienda del responsable, ubicada en el segundo piso. Esta unidad funciona como reserva para futuras necesidades y puede ampliarse sobre los módulos adyacentes.
El atrio de acceso constituye el vacío central que articula el funcionamiento del edificio. Vinculado con la calle, el acceso principal y las circulaciones interiores, este espacio actúa como un nodo de comunicación cuya apertura se regula mediante grandes elementos pivotantes. Su envolvente de vidrio permite el ingreso de una luz natural difusa y configura un lugar de encuentro semiprivado donde conviven la vegetación y las actividades cotidianas del edificio.

La expresión arquitectónica se apoya en la exposición de las estructuras y los materiales, evitando capas de revestimiento adicionales. Esta decisión refuerza la lectura directa de los sistemas constructivos y la relación entre las distintas partes del edificio.
Desde las primeras etapas del proyecto, la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental constituyeron criterios centrales de diseño. La construcción incorpora estrategias energéticas y ambientales orientadas a reducir el consumo y prolongar la vida útil de la estructura mediante una organización operativa flexible y el empleo de materiales duraderos.


La parte técnica no climatizada, parcialmente enterrada, mantiene una temperatura estable y evita el congelamiento. El sector calefaccionado se resuelve con un estándar de aislamiento pasivo y un sistema de calefacción basado en una bomba de calor. En la cubierta se instala una planta fotovoltaica con almacenamiento en baterías, destinada al funcionamiento del edificio y al suministro de los equipos de mantenimiento.
El sistema de gestión del agua incorpora la recolección y reutilización del agua de lluvia para las tareas de mantenimiento y riego. Las cubiertas verdes contribuyen a mejorar el microclima, retener el agua y reducir la presencia visual del edificio en el entorno.

Todos los espacios interiores reciben iluminación natural y las áreas de uso habitual cuentan con condiciones acústicas de alta calidad. La combinación de construcción modular, adaptabilidad de los usos y estrategias de eficiencia energética permite que el edificio responda a las necesidades operativas actuales y a posibles transformaciones futuras.
El proyecto de PROGRES architekti plantea así una arquitectura de servicios públicos que busca integrar las exigencias técnicas con una concepción ambiental y espacial más amplia, donde la materialidad, la flexibilidad y la sostenibilidad se convierten en elementos centrales de la experiencia del edificio.





