
Implantado en el Parque San Borja, en Santiago de Chile, Small Pavilion se concibe como una infraestructura pública temporal de escala mínima. Más que un objeto autónomo, el proyecto propone un marco espacial capaz de habilitar descanso y actividades cambiantes mediante una intervención ligera, reversible y constructivamente legible.
El pabellón fue prefabricado en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor y posteriormente montado en el parque en un corto período de tiempo. Desde su origen fue pensado como un sistema desmontable, a partir de uniones simples, mínima intervención sobre las piezas y el aprovechamiento de largos comerciales, de modo que sus componentes puedan reutilizarse en futuras construcciones.


La esbeltez del conjunto responde a esa lógica de montaje y traslado, donde el transporte, la manipulación y el ensamblaje manual determinan la dimensión de cada elemento. Esta condición permite que la obra se construya sin necesidad de maquinaria y con una clara economía de medios.
La estructura se organiza mediante la repetición de pórticos de madera construidos con listones estándar. Estos marcos se vinculan longitudinalmente a través de una viga tubular de acero que estabiliza el sistema y permite que el pabellón funcione como una secuencia continua de elementos repetidos.

La lógica constructiva permanece deliberadamente expuesta. Marcos, arriostres y encuentros se reconocen con claridad, haciendo visible el modo en que la arquitectura se ensambla y se sostiene.
El pabellón se posa sobre una plataforma elevada de madera que funciona simultáneamente como fundación liviana y como plano habitable. Esta superficie incorpora una banca continua y extiende el ámbito de uso más allá de la cubierta, ampliando las posibilidades de permanencia y apropiación.
Las losas en voladizo cumplen una doble función: actúan como protección solar y resguardan la envolvente, al tiempo que contribuyen a la seguridad contra incendios. Los antepechos continuos refuerzan la privacidad de las viviendas y permiten una mayor libertad en la disposición interior.


La implantación se adapta a los árboles existentes, incorporando sus interferencias como parte de las condiciones del sitio y reforzando el carácter abierto y situado de la intervención.
La envolvente combina madera y paneles industriales de zincalum. Las planchas fueron precurvadas y comprimidas entre los marcos de madera, generando una superficie continua que incrementa su rigidez y transforma un material estándar en un elemento activo del sistema constructivo.
A través de esta operación, el proyecto introduce textura, movimiento y reflejos de luz que amplifican su presencia dentro del parque. Small Pavilion explora así el potencial espacial y expresivo de materiales convencionales utilizados de manera no convencional.


