Rokeby

Un edificio de oficinas en Collingwood, Melbourne, que combina una envolvente de carácter industrial con estrategias pasivas, flexibilidad programática y una visión integral de la sostenibilidad.

En un sector industrial en transformación de Collingwood, Melbourne, el estudio Carr desarrolla 116 Rokeby, un edificio de oficinas que explora nuevas formas de abordar la sostenibilidad, la durabilidad y la innovación en la arquitectura comercial. El proyecto surge de la colaboración con Figurehead, cliente y constructor de la obra, a partir de una visión compartida sobre la importancia de diseñar espacios capaces de adaptarse al paso del tiempo y mejorar la experiencia de quienes los habitan.

La propuesta toma como referencia la materialidad industrial fragmentada del entorno y la traduce en una arquitectura de expresión robusta y táctil. La repetición, el ritmo y la materialidad de las fachadas construyen una identidad reconocible, mientras que las decisiones de proyecto parten de una estrategia integral que articula el edificio desde el interior hacia el exterior.

El concepto de breathing space —espacio de respiración— organiza la visión del proyecto. La propuesta busca aprovechar las condiciones fundamentales de la iluminación natural abundante, la circulación controlada de aire fresco y la adaptabilidad de los espacios, incorporando estos recursos dentro de una estructura arquitectónica sólida. La torre y el basamento responden a las condiciones climáticas del sitio mediante proporciones, ritmos y sistemas constructivos que se expresan en el conjunto.

Las fachadas este y oeste retoman la paleta industrial y fragmentada de Collingwood. Su configuración busca reducir la ganancia térmica sin limitar las vistas ni el ingreso de luz natural. Hacia el norte, en cambio, una fachada de doble piel, ligera y operable, incorpora estrategias de control ambiental que permiten regular la ganancia térmica, la iluminación, el deslumbramiento y la calidad del aire, además de favorecer la ventilación natural de las plantas.

La fachada sur funciona como soporte para una obra de arte encargada a un artista de las Primeras Naciones, que reconoce a los propietarios tradicionales del territorio donde se ubica el edificio: el pueblo Wurundjeri Woi Wurrung. De este modo, la propuesta incorpora una dimensión cultural vinculada con el lugar y su historia.

El proyecto busca que la materialidad y la configuración formal trabajen de manera conjunta, priorizando una experiencia que trasciende lo visual y pone en primer plano las cualidades táctiles de la arquitectura.

La sostenibilidad constituye uno de los ejes centrales de 116 Rokeby. El edificio cuenta con la certificación australiana Climate Active Carbon Neutral, una certificación WELL Platinum y una calificación energética NABERS de 5,5 estrellas. La estrategia ambiental combina una configuración pasiva de la masa y la envolvente, una fachada de doble piel, iluminación eficiente, sistemas de control inteligente, paneles fotovoltaicos, paisajismo y una operación completamente eléctrica.

La organización del edificio incorpora además diferentes espacios de uso común. En la cubierta se ubican áreas exteriores para reuniones, una cocina comunitaria y espacios flexibles que pueden reservarse para distintos usos. La planta baja incluye un local comercial de dimensiones reducidas y configuración adaptable, pensado para funcionar durante el día y la noche. También se incorpora un área de servicios para quienes se desplazan en bicicleta, con vestuarios, duchas y espacios de almacenamiento para bicicletas y paquetes.

La relación con Rokeby Street fue una consideración central del proyecto. Para evitar que el edificio se cerrara hacia la calle, se diseñó una planta baja permeable, con visuales que atraviesan el conjunto y conectan el espacio público con el interior. La propuesta comercial incorpora elementos móviles y operables que permiten adaptar los usos a lo largo del día. En el interior, una serie de perforaciones en las losas del basamento genera patios de luz que llevan iluminación natural hacia los espacios de la planta baja.

El paisajismo, desarrollado en colaboración con Eckersley Garden Architecture, amplía esta estrategia de conexión entre arquitectura y entorno. A pesar de las limitaciones del terreno y de las escasas posibilidades de plantación en suelo natural, se incorpora una propuesta vegetal en la planta baja, el basamento y la cubierta. Maceteros elevados de hormigón, bancos integrados y diferentes capas de vegetación construyen espacios de descanso y encuentro.

La experiencia de Carr en el diseño de espacios de trabajo y ámbitos públicos se traduce en una propuesta que prioriza la salud y el bienestar de los usuarios. La maximización de la luz natural, la ventilación, la circulación vertical, la eficiencia de las plantas y la incorporación de servicios comunes forman parte de una estrategia integral de diseño y funcionamiento.

116 Rokeby reúne decisiones de materialidad, sostenibilidad y desempeño ambiental dentro de una misma lógica de proyecto. La colaboración con un cliente comprometido con la innovación permitió desarrollar un edificio que busca responder a las necesidades actuales de sus ocupantes y sostener su valor a largo plazo mediante una arquitectura adaptable, eficiente y centrada en la experiencia de quienes utilizan el espacio.

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Proyecto  Carr

Equipo  Stephen McGarry, Chris McCue, Rebecca Trenorden, An Bui, Andrew Curnow, Kyal Erdman, Lauren Gostin, Sarah Barrett, Andrea Giuradei, Linda Wang, Sharon Sclarr

Ubicación  Melbourne, Australia

Año  2024

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Construcción  Figurehead Group

Asesor  Eckersley Garden Architecture (paisajismo)

Cliente  Figurehead Group

 

 

 

Fotografía  Rory Gardiner