
El sitio de Astir Marina se encuentra en la península de Vouliagmeni, un frondoso bosque de pinos situado a lo largo de la costa sur de Atenas, Grecia. Sin embargo, al tratarse de una marina, el sitio propiamente dicho es también el nuevo terreno artificial que se está construyendo sobre el mar. El concepto del proyecto surge del desafío singular de diseñar un paisaje allí donde actualmente no existe tierra firme.

El mar vuelve invisibles los complejos y dinámicos ecosistemas del lecho marino, que mantienen una continuidad con el terreno visible. El proyecto comienza estudiando distintas maneras de representar este paisaje marino: cartas náuticas y mapas que utilizan cotas de elevación, curvas de nivel, vectores de viento, gradientes de color y tramas para representar un territorio que existe tanto por encima como por debajo de la línea de agua. Así, la referencia nace de la estética de las curvas topográficas, huellas del terreno proyectadas sobre una superficie plana bidimensional.


A su vez, la historia geográfica del sitio, utilizando antiguas fotografías aéreas militares de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de descubrir la forma original o “natural” del terreno, con sus playas, calas e islas, fue parte del proceso de ver hacía atrás. Por ello, el proyecto superpone las curvas de nivel históricas con el perímetro de la marina desarrollado por los ingenieros marítimos del proyecto.
Evidentemente, la forma de este nuevo perímetro responde a fuerzas diferentes: la logística del movimiento de los yates, la optimización de los espacios de amarre y la necesidad de resistir los vientos y las olas. Esta superposición entre la historia del sitio y estas nuevas lógicas da como resultado la proyección literal de las curvas históricas sobre el nuevo relleno plano una imagen potente para el proyecto.

Además de estas curvas, una nueva cuadrícula local de dos metros —orientada según la dársena central de la marina—, se encuentra con la cuadrícula global. Luego, islas verdes dentro del sitio funcionan como barreras paisajísticas entre el borde del agua y los automóviles, configuradas como pequeñas islas artificiales.

De esta manera, el diseño del paisaje funciona como un enorme mapa de la historia y de las presiones actuales que actúan sobre el sitio, dibujado sobre las superficies duras de la nueva marina. Como el mapa del cuento de Borges Del rigor en la ciencia, el proyecto es un mapa tan preciso como la realidad que representa. El mapa es el territorio.










