
Una oficina con ruedas está estacionada en un patio pero pensada para desplazarse y funcionar en cualquier otro lugar.


Fue diseñada para ser montada rápidamente: cuatro paneles laterales con sus aberturas, un techo de bordes curvos que escurre el agua de lluvia como en los colectivos y una base con ruedas.


Estos seis elementos se fabricaron en el taller, luego se desarmaron, se trasladaron y se volvieron a ensamblar en el sitio en el lapso de un día. Los revestimientos se completaron en su emplazamiento definitivo.


El carácter desmontable le añadió una capa de complejidad: fue necesario resolver módulos con sus propias aislaciones y sistemas de unión mecánica para que, al momento del ensamblado, todo pudiera resolverse con una atornilladora y una remachadora.



Cada mecanismo, equipamiento y carpintería se diseñó y fabricó a medida, como respuesta directa a la lógica interna de este pequeño objeto habitable.


