
El edificio se inserta en el tejido urbano del distrito 22@, ocupando la medianera y siguiendo la traza de la retícula del Eixample de Cerdà a lo largo de la calle, el chaflán y el pasaje. La profundidad edificable del solar y la altura máxima establecida por la normativa urbana —ocho plantas— hacen necesaria la incorporación de patios interiores que garanticen la iluminación y ventilación natural de los distintos programas de vivienda que coexisten de manera independiente en el conjunto.


El proyecto se organiza de forma estratificada: las viviendas sociales de un dormitorio destinadas a personas mayores se ubican en las tres plantas superiores, sobre cuatro niveles de viviendas sociales en alquiler de dos dormitorios y una planta baja destinada a alojamiento temporal. Esta disposición permite generar patios de mayor dimensión en los niveles superiores, donde se localizan las unidades más pequeñas, optimizando así el asoleamiento y la entrada de luz natural.

Cada planta alberga 20 viviendas, dispuestas en torno a una pasarela elevada que funciona como acceso común y atraviesa una secuencia de cinco patios y rellanos de entrada. En cada rellano se agrupan cuatro accesos, definidos mediante celosías de madera que filtran vistas y aire, regulan la privacidad y favorecen la apropiación del espacio por parte de los residentes. Las viviendas se organizan a partir de dos espacios diagonales —uno que vincula cocina-comedor y acceso, y otro que conecta estar y terraza—, permitiendo llegar a los dormitorios sin necesidad de corredores y optimizando la superficie útil.


La octava planta concentra los espacios comunes destinados a las viviendas para personas mayores, incluyendo lavandería comunitaria, tendederos, solárium, huertos urbanos y salas de usos múltiples. Por encima, una gran cubierta acristalada envuelve los cinco patios, transformándolos en un atrio bioclimático cuyo funcionamiento varía según la estación: actúa como captador térmico en invierno y como chimenea de ventilación en verano. Esta estrategia espacial interior reduce pasivamente la demanda energética del edificio y, al mismo tiempo, funciona como un condensador social.


En planta baja, un patio ajardinado hundido en contacto con el pasaje permite la ventilación natural del estacionamiento y suministra aire al atrio, elemento clave para su comportamiento termodinámico. La inercia térmica de la estructura prefabricada de hormigón, junto con las propiedades higroscópicas de la madera y la absorción acústica del revestimiento de yeso en los patios, garantizan el confort de este espacio intermedio atemperado.

