
El Centro Comunitario Qinghuayuan se ubica en el distrito de Qibin, en la ciudad de Hebi, provincia de Henan, China. Esta comunidad residencial cuenta con una población permanente de doce mil habitantes, de los cuales más de un tercio son adultos mayores, niños y niñas. Antes de la intervención, el edificio estaba dividido en dos volúmenes independientes: un centro de servicios comunitarios y un jardín de infantes, destinados respectivamente a la atención de los residentes mayores y de las infancias.

El nuevo proyecto articula ambos servicios comunitarios de cuidado de personas. A través de la reorganización espacial del programa, se imagina un escenario de convivencia donde personas de todas las edades puedan ayudarse y respetarse mutuamente, fomentando la inclusión y la coexistencia.

La intervención propone la creación de un área interactiva dentro del edificio, situado estratégicamente entre el jardín de infantes y el centro comunitario. Este espacio funciona como núcleo central para la interacción intergeneracional, incluyendo la biblioteca y el salón de usos múltiples.


La nueva disposición propone una organización flexible, con distintos modos de uso: se puede acceder de forma independiente desde ambos sectores en diferentes franjas horarias, además de permitir el ingreso durante ocasiones especiales como festividades y encuentros comunitarios. En caso de que los padres no puedan retirar a sus hijos a tiempo al finalizar la jornada del jardín, los niños pueden permanecer en la biblioteca, bajo la supervisión de los administradores comunitarios.

El nuevo núcleo de circulación vertical conecta todos los niveles del edificio, garantizando la accesibilidad a las personas con movilidad reducida, a los mayores y a los niños. El hall de acceso se configura como un espacio de doble altura, favoreciendo la interacción visual entre distintos grupos etarios y promoviendo un sentido de cuidado mutuo y comunidad.

Además de la colaboración entre la comunidad y emprendedores sociales, se incorporan a las actividades cotidianas organizaciones especializadas en el cuidado de adultos mayores, infancias y servicios de salud. Con foco en la población mayor, se introducen servicios de cuidado gestionados por terceros para conformar un modelo integrado que incluye centros de aprendizaje, comedores comunitarios, espacios de ejercicio adaptado, salas de ajedrez y servicios de apoyo psicológico. Las aulas de usos múltiples alojan diversas actividades grupales durante la semana como: clases de música, danza, coro, caligrafía y talleres de artesanía.

Las fachadas originales presentaban lenguajes dispares y un carácter austero. En la renovación, el edificio se reviste completamente con paneles de malla metálica color verde claro, con la proyección de que a futuro crezcan enredaderas, generando una imagen más viva y dinámica para el barrio.

En contraste, los espacios interiores se resuelven con paredes blancas y terminaciones en madera, configurando una atmósfera cálida y confortable. Durante la noche, la iluminación interior revela la actividad y vitalidad del centro comunitario a través de su fachada, transformándolo en un espacio luminoso que actúa como sala de estar del barrio y símbolo del sentido de pertenencia y la cooperación que define a la comunidad Qinghuayuan.
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