Casa H168

En Bangkok, Tailandia, Only Human diseña una vivienda que reinterpreta ideas espaciales y materialidades de la tradición china.

Fotografía Chayaluck Peechapat

Ubicada en Bangkok, la casa se concibe como una exploración contemporánea de tradiciones espaciales chinas, donde la arquitectura funciona simultáneamente como un contenedor de memoria y una reflexión material sobre la construcción. El proyecto surge de la estrecha relación de sus propietarios con China y de su interés por una arquitectura capaz de revelar, en lugar de ocultar, estructuras, materiales e instalaciones.

Fotografía Chayaluck Peechapat
Fotografía Chayaluck Peechapat

La propuesta toma como punto de partida principios espaciales presentes en pinturas tradicionales chinas, estudiados y traducidos en diagramas que luego informan decisiones proyectuales vinculadas a la simplificación formal, el desplazamiento de ejes y la repetición. Estas operaciones permiten reinterpretar referencias históricas desde un lenguaje arquitectónico contemporáneo.

Fotografía Chayaluck Peechapat
Fotografía Chayaluck Peechapat

Uno de los elementos más significativos del proyecto es la reinterpretación de la tradicional moon gate o puerta lunar. En lugar de reproducirla literalmente, el estudio la rota horizontalmente y la transforma en un vacío circular enmarcado en acero, situado en el patio central de la vivienda.

Fotografía Chayaluck Peechapat

Este elemento actúa como mediador entre interior y exterior, estableciendo una transición espacial que intensifica la relación con el paisaje. A través de esta abertura, los árboles del patio se proyectan hacia el balcón del segundo nivel, generando un diálogo continuo entre arquitectura y naturaleza.

Fotografía Chayaluck Peechapat

En la planta alta, un lucernario longitudinal recorre el corredor principal. Equipado con aletas de geometría arqueada, filtra la luz natural y construye una secuencia rítmica que remite a la linealidad de las columnatas de la arquitectura clásica china.

Fotografía Chayaluck Peechapat

Más que un recurso lumínico, este dispositivo organiza el recorrido interior y guía el desplazamiento hacia el dormitorio principal, transformando la circulación en una experiencia espacial cuidadosamente coreografiada.

Fotografía Chayaluck Peechapat

La materialidad se resuelve con una paleta contenida y precisa. El hormigón funciona como un fondo neutro, mientras que ladrillos gris oscuro importados —característicos de la arquitectura tradicional china— definen la tonalidad predominante de la casa.

Fotografía Chayaluck Peechapat
Fotografía Chayaluck Peechapat

El ladrillo recorre fachadas, muros y pisos, consolidando una continuidad material que refuerza la unidad del conjunto. La alternancia entre aparejos horizontales y verticales reduce el consumo de material y, al mismo tiempo, introduce variaciones táctiles y visuales que enriquecen la percepción de las superficies.

Fotografía Chayaluck Peechapat
Fotografía Chayaluck Peechapat

Siguiendo el deseo de los propietarios, estructuras e instalaciones permanecen expuestas. Lejos de entenderse como elementos a ocultar, pasan a formar parte de la expresión arquitectónica, subrayando la honestidad constructiva y el carácter táctil de los materiales.

Fotografía Chayaluck Peechapat

El proyecto establece así un diálogo entre pasado y presente. Mientras recupera referencias espaciales y materiales de larga tradición, incorpora una sensibilidad contemporánea centrada en la claridad espacial, la precisión constructiva y la expresión directa de los sistemas edilicios.

Fotografía Chayaluck Peechapat

Casa H168 encuentra equilibrio entre la imperfección inherente a los materiales tradicionales y el refinamiento de una ejecución precisa. El resultado es una vivienda de atmósfera serena y poética, donde memoria, materialidad y tiempo convergen en una experiencia espacial profundamente sensorial.

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