
Los espacios temporales del Slovenian National Theatre Drama Ljubljana se implantan en un conjunto de antiguas naves industriales de la década de 1960, ubicadas en el área de Litostroj, en Liubliana, Eslovenia. La incorporación de un programa cultural público de gran escala activa una zona gris de la ciudad y, como ha ocurrido en otras capitales europeas, contribuye a expandir simbólicamente el centro urbano hacia su periferia.


El proyecto se propuso organizar la totalidad del programa del principal teatro esloveno dentro de edificios industriales preexistentes, en un plazo de diez meses, con presupuesto limitado y bajo criterios de sostenibilidad espacial y material. La intervención introduce un carácter específico dentro del contexto genérico del parque empresarial-industrial, consolidando un nuevo polo programático en el borde urbano.


El proceso de transformación del sitio comenzó con intervenciones progresivas: un pequeño bar en 2017, seguido por programas deportivos en 2018, oficinas contemporáneas en 2020 y actividades feriales y de entretenimiento en 2022. Esta evolución permitió que el complejo alcanzara una escala e identidad suficientes para albergar una institución cultural de relevancia nacional.


El conjunto incluye la sala principal o Big Stage con 361 butacas y su lobby adyacente, un bar público con boletería y terraza abierta hacia el patio interior, la sala Small Drama con 100 butacas y foyer propio, áreas técnicas y de servicio, dos salas de ensayo y un pabellón con bar para empleados que también se vincula con el patio.

Las intervenciones arquitectónicas temporales dentro de la estructura histórica priorizan el uso de materiales reciclados o reutilizables, con el objetivo de minimizar residuos. Los grandes paneles de madera contralaminada (CLT) empleados en la construcción de la sala principal permiten un montaje rápido y preciso, garantizan adecuadas condiciones térmicas y acústicas, y podrán desmontarse y reutilizarse en futuras edificaciones.


En contraste, las partes destinadas a permanecer como infraestructura pública —los accesos a las salas, el pabellón y la terraza— se resuelven en hormigón visto, asegurando durabilidad más allá del carácter temporal del programa teatral. La combinación entre materiales ligeros y permanentes construye una diversidad ambiental que otorga al conjunto una identidad reconocible y contemporánea.

Más que una adaptación funcional, el proyecto ensaya un modelo de reconversión urbana donde lo temporal actúa como catalizador de nuevas centralidades culturales, integrando sostenibilidad, economía de medios y activación social.


