
Una lectura geométrica del edificio de Oscar Niemeyer permite al proyecto incorporar un biombo metálico –realizado con perfiles de aluminio natural y chapas de acero galvanizado reutilizadas– que duplica la vidriera curvilínea del local y revela su construcción a través de segmentos rectos. Dos aberturas y un espejo interrumpen su estructura regular. El dispositivo exhibe objetos y prendas, y actúa como mediador entre el interior y el exterior: ofrece privacidad a quienes usan el espacio para cambiarse y funciona como un gran probador en una de las esquinas más transitadas del centro de San Pablo.



La luminaria reúne tubos dispuestos sobre un plano superior, irradiados desde el eje del pilar central, y se inclinan a cuarenta y cinco grados. Esta disposición los ubica perpendicularmente al acceso principal de la tienda, y produce un efecto dinámico que acompaña el movimiento de los visitantes. Así, el proyecto enfatiza el paso diagonal de esta esquina, que conecta la calle interior del edificio Copan con las galerías de Pivô Arte e Investigación, ubicadas en el primer piso, y con una librería-café en planta baja. Asimismo, los objetos pueden suspenderse en el espacio mediante cables de acero.



Junto con pequeños elementos arquitectónicos como la caja, el probador y las áreas de almacenamiento, así como las cortinas, los percheros y las estanterías plásticas, estos recursos reorganizan el espacio desde una perspectiva a la vez escenográfica y expositiva.

