
Ubicada en Naujoji Vilnia, un área en transformación al este de Vilnius, la vivienda se inserta en un entorno de fuerte contraste: el valle verde del río Vilnia convive con infraestructuras ferroviarias, calles duras y grandes edificios industriales en proceso de reconversión. En este contexto, el proyecto asume una identidad industrial no solo como referencia formal, sino como principio organizador.


La casa adopta una silueta reconocible, construida a partir de elementos prefabricados de hormigón de tres capas, que se integran al paisaje existente dominado por chimeneas y estructuras productivas. Este sistema permite una construcción precisa y eficiente: las piezas se fabrican a 30 km del sitio y se ensamblan en obra, reduciendo tiempos, logística y residuos.


La lógica industrial también se traslada al tratamiento de la luz. Ventanas tipo diente de sierra, propias de edificios fabriles, se incorporan para iluminar espacios interiores como la escalera y los baños, aportando además una luz difusa hacia las áreas privadas.


Las superficies de hormigón, tanto en el interior como en el exterior, se mantienen expuestas como acabado final. En contraste, los elementos de uso cotidiano —pisos, mobiliario, encimeras— se resuelven en madera, introduciendo una dimensión cálida y doméstica que equilibra la crudeza material.


La planta baja adopta una geometría circular que, junto con grandes aberturas corredizas en tres frentes, permite una continuidad fluida entre interior y exterior. En el nivel superior, puertas corredizas de madera subdividen los espacios privados sin interrumpir la continuidad espacial cuando permanecen abiertas.


El proyecto incorpora además un sistema de gestión de aguas pluviales que recupera el régimen hidrológico del sitio. El agua de lluvia se canaliza a través de elementos metálicos y se conduce hacia un lecho drenante que permite su infiltración progresiva en el suelo, contribuyendo a la recarga de las napas.

A través de estas estrategias, la vivienda propone una forma de habitar que no niega su contexto, sino que lo asume en su complejidad, articulando industria y naturaleza en una misma experiencia espacial.





