
El Cine Renoir ocupa un lugar destacado en la vida cultural de Roanne, una ciudad de escala baja, de cuarenta mil habitantes, ubicada en el departamento de Loire. Fundado en la década de 1950 como sala independiente, la asociación Ciné Rivage está a cargo de su gestión desde 1988. Con dos salas de proyección de trescientas y ciento treinta butacas, es el único cine de autor de la ciudad y uno de sus pocos espacios culturales independientes.
En 2019, ante la creciente competencia de las plataformas digitales y la limitada renovación de su público, Ciné Rivage adquirió el local comercial contiguo al vestíbulo del cine. El objetivo era mejorar las condiciones de recepción, ampliar la oferta cultural y renovar la imagen pública del establecimiento. A través de un concurso que concluyó a fines de 2021, se seleccionó al estudio REMAKE para llevar adelante el proyecto de puesta en valor.


Construido en 1969, el edificio recupera la estética de los primeros cines sonoros. La ocupación del triángulo occidental de la parcela –extremadamente agudo, con un ángulo de 14 grados– da como resultado espacios interiores muy estrechos. En los pisos superiores, dos departamentos de una sola orientación ocupan la planta con profundidades que varían entre 0,8 y 4,7 metros.
¿Por qué construir en una parcela tan esbelta dentro de un entorno urbano de baja densidad? La investigación revela que tanto el edificio en forma de proa como el volumen que hoy alberga el acceso fueron erigidos por un mismo propietario –el dueño del cine– tras la apertura de la Rue Jean Puy. Su único propósito fue construir una fachada para el cine, con señalización visible desde dos espacios públicos clave.


El proyecto busca restituir un relato que nunca terminó de materializarse: darle al cine la fachada que originalmente estaba destinada a tener. Para ello, fue necesario generar continuidad entre la columna que sostiene el cartel del cine y su ingreso, un recorrido hasta ahora interrumpido por dos ventanas cegadas, la escalera residencial y el café.
La concepción del programa del nuevo espacio fue deliberadamente abierta, y el interior se mantuvo lo más flexible posible. La fachada, suspendida de la estructura de hormigón, no introduce ningún punto de apoyo portante sobre la planta baja ya equipada. Así, el espacio renovado puede albergar nuevos usos: café, proyecciones con auriculares, talleres de edición, debates, conciertos, fiestas, entre otros.


El proyecto procura entrelazar la intervención sobre el edificio existente con la expresión de la renovación del cine. La nueva fachada, de gran transparencia, revela desde la calle la continuidad de la estructura de hormigón y, al mismo tiempo, afirma una identidad propia.
Un presupuesto de obra calculado únicamente sobre la superficie del antiguo café condujo rápidamente a una estrategia de economía radical. Dispositivos livianos, como cortinas y celosías metálicas, permitieron ampliar el alcance del proyecto sin costo adicional. Se conservó gran parte de las superficies existentes, con todas sus marcas y señales de uso.


La reutilización de elementos existentes en obra se convirtió en el motor central del proyecto. La madera de un antiguo entrepiso fue clasificada, cepillada, reensamblada y nuevamente instalada, constituyendo dos tercios de la estructura de madera de la nueva fachada. Los revestimientos de contrachapado que antes cubrían el pasillo del cine se desmontaron y se reutilizaron para fabricar mobiliario y señalética.
Para responder a la incertidumbre sobre los futuros usos del espacio, la planta baja permite reconfigurar todos los elementos de mobiliario y señalización.

La decisión de limitar al mínimo indispensable los materiales con alta huella de carbono condujo a un enfoque constructivo híbrido. Las estructuras de madera se revisten con una delgada capa de acero y vidrio y aportan la robustez necesaria para una envolvente en contacto directo con el espacio público y la intemperie. Un sistema simple de morsas de acero inoxidable fija los paneles de vidrio al marco de madera.
La nueva fachada funciona como un sistema térmico pasivo para ventilar este espacio orientado al sur y de una sola orientación. En invierno, el acristalamiento transparente permite aprovechar las ganancias solares. En verano, un parasol exterior protege el área del antiguo café. Frente a las oficinas, el parasol se desplaza dentro de una configuración de doble piel, y activa el efecto chimenea necesario para evacuar el aire caliente.


