
En el sur de Bruselas, una casa de ladrillo con techo a dos aguas se transforma mediante una nueva envolvente de madera aislada.

La construcción original pasa a funcionar como “casa nocturna”; en paralelo, una retícula nueva de columnas y vigas de madera laminada define la estructura de la “casa diurna”.


En la planta baja, el área de estar se orienta hacia el noroeste y se expande hacia el patio central, que a su vez se vincula con un acuario destinado a la piscicultura, una de las aficiones de los usuarios.


La fachada norte, orientada hacia la calle, se mantiene ciega en planta baja. En sentido opuesto, la fachada sur abre el interior hacia el jardín a través de un paño vidriado continuo que favorece la captación pasiva de calor en los días soleados.

Las losas de hormigón aportan inercia térmica, mientras que los muros, realizados íntegramente en madera, completan el sistema constructivo. Por encima de la ampliación, un techo fotovoltaico tipo shed cubre el conjunto, capta energía solar y recolecta agua de lluvia para su reutilización.









