
El proyecto, implantado en Igualada, Barcelona, responde al encargo de una pareja de lograr una casa sin mantenimiento, con diferentes niveles de privacidad, así como también en diálogo con el exterior circundante y con espacios versátiles.

La experiencia espacial cambia de exterior a interior, pasando si se quiere por cuatro instancias de aproximación: la valla de obra, el patio perimetral, una galería corrida que rodea el cuerpo central, y finalmente una caja de obra vista de bloque de hormigón. Es la galería donde pasa casi todo: esta plantea relaciones fluidas con el patio. En verano, mediante los grandes paramentos correderos se convierte en un porche; en invierno, grandes ventanales en las esquinas ofrecen vistas enmarcadas al jardín.

La veranda, de cubierta inclinada, se materializa en sistemas ligeros y en seco: estructura de madera (pilares, vigas y techo) y cerramientos de vidrio, aluminio, madera y chapa galvanizada ondulada. La ligereza de la galería contiene al núcleo central masivo y compacto, con más inercia térmica.


La veranda, de cubierta inclinada, se materializa en sistemas ligeros y en seco: estructura de madera (pilares, vigas y techo) y cerramientos de vidrio, aluminio, madera y chapa galvanizada ondulada. La ligereza de la galería contiene al núcleo central masivo y compacto, con más inercia térmica.

