Mutan

Un taller diseñado por Morsa Taller y Emilia Pascarelli incorpora una estructura metálica multifunción que amplía y transforma los espacios de trabajo en Villa Martelli, Buenos Aires.

Fotografía Javier Agustín Rojas

Ubicado en Villa Martelli, en un tejido urbano de baja escala donde conviven viviendas y fábricas, el taller de Proyecto Mutan reúne los espacios de trabajo de un equipo dedicado a transformar plástico posconsumo reciclado en objetos de diseño. La intervención surge de la necesidad de incorporar áreas de exposición, reunión y oficina, manteniendo al mismo tiempo una relación directa con el exterior y un sistema flexible de conexiones entre los distintos usos.

Fotografía Javier Agustín Rojas

El taller existente se apoyaba sobre uno de los laterales del lote y dejaba libre el sector ocupado por un árbol de paltas, mientras que hacia el fondo una sucesión de recintos fragmentaba el espacio. La obra debía desarrollarse sin interrumpir el funcionamiento del taller y con un presupuesto acotado, condiciones que determinaron tanto las operaciones de proyecto como la elección de los materiales.

Fotografía Javier Agustín Rojas
Fotografía Javier Agustín Rojas

La intervención se plantea como un plug-in multifunción: una estructura metálica liviana se posa sobre la construcción existente, incorpora nuevos usos y reorganiza el conjunto a partir de una única operación. El sistema define dos plantas libres superpuestas. En la planta baja, un espacio rótula articula cocina, comedor y servicios con el área de trabajo, funcionando también como lugar de encuentro y extensión del taller. Cerramientos plegables permiten abrirlo hacia el exterior y modificar su configuración según las actividades.

Fotografía Javier Agustín Rojas

La planta alta se ubica sobre la construcción original y establece una relación directa con la copa del árbol. El espacio funciona como vidriera para exhibir los objetos producidos en el taller y, simultáneamente, como oficina y área de reuniones. Hacia el exterior, un balcón terraza y la apertura de los laterales recuperan las vistas del entorno y favorecen la ventilación cruzada.

Fotografía Javier Agustín Rojas

La intervención adopta la lógica de un mueble: un sistema que puede ser accionado y modificado por quienes lo utilizan. Esta condición se extiende al equipamiento, con una estantería modular cuyos componentes pueden retirarse o incorporarse según el tamaño de las piezas expuestas, y a los límites perimetrales, que combinan distintos grados de transparencia y soluciones en tela, plástico, vidrio y vegetación.

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