
Ubicado en el área industrial de Dreispitz, en Münchenstein, el proyecto ocupa un antiguo depósito inserto en una secuencia de construcciones lineales destinadas históricamente al almacenamiento y la logística. La condición infraestructural del lugar —definida por vías ferroviarias, accesos y grandes escalas industriales— determina tanto la implantación como la lógica espacial de la intervención.

El edificio existente, construido de manera rudimentaria y con una capacidad estructural limitada, debía adaptarse a un nuevo programa expositivo. Frente a la posibilidad inicial de demolición, el proyecto opta por conservar íntegramente la nave industrial e introducir una nueva estructura autónoma capaz de reorganizar espacialmente el conjunto y absorber las nuevas cargas requeridas.


Una serie de torres prismáticas de luz se inserta entre la estructura metálica existente y define la matriz espacial del museo. Estas piezas introducen iluminación cenital, organizan las áreas de exposición y vuelven al edificio reconocible desde el exterior. Entre ellas, vigas y planos estructurales conforman un segundo nivel expositivo que amplía la flexibilidad curatorial y, simultáneamente, estabiliza la cubierta existente.

El nuevo volumen de hormigón visto, de geometría sinuosa, subdivide la nave abierta en una secuencia de espacios de distintas escalas y alturas. Recortes y aperturas en los cuerpos verticales permiten establecer visuales cruzadas entre niveles y controlar el ingreso de luz natural, mientras que el hall de acceso, abierto hacia ambos lados, funciona como un foyer público capaz de alojar actividades diversas.

Lejos de ocultar la historia material del edificio, el proyecto incorpora elementos propios del antiguo depósito —rampas, estructuras de acero, cerchas y envolventes industriales— como parte activa de la nueva arquitectura. La intervención entiende la reutilización no sólo como una estrategia constructiva, sino también como una forma de preservar la memoria atmosférica y estructural del lugar.



