Casa Missionsstrasse

En Basilea, Suiza, Buchner Bründler Architekten transforma una antigua casa de carruajes del siglo XIX en una vivienda familiar.

Fotografía Rory Gardiner

No muy lejos de la histórica puerta Spalentor, un estrecho sendero conduce hacia un patio ajardinado resguardado de la calle. En la parte posterior del terreno, hacia 1880, se construyó una casa de carruajes como anexo de la villa original, configurando un conjunto donde un muro macizo de piedra separaba las áreas de servicio —establos, cochera y pajar— de los espacios residenciales destinados al personal.

Fotografía Rory Gardiner

A comienzos del siglo XX, la villa fue demolida para dar lugar a un edificio perimetral, modificando el destino de la casa de carruajes. Aunque el edificio pasó a albergar distintos usos, entre ellos un taller, mantuvo su tipología original. La intervención actual lo transforma en una vivienda familiar, preservando la memoria del lugar mientras redefine su uso.

Fotografía Rory Gardiner
Fotografía Rory Gardiner

Debido a los muros cortafuego ubicados en ambos laterales, el edificio recibe muy poca luz natural directa. Esta condición lumínica desfavorable se convirtió en uno de los principales desafíos del proyecto y dio lugar a una propuesta basada en una composición espacial abierta y permeable.

Fotografía Rory Gardiner

Para responder a esta limitación, el proyecto unifica sectores anteriormente separados mediante una abertura circular de doble altura en el muro divisor. Este gesto introduce continuidad visual y espacial entre áreas previamente aisladas.

Sobre la estructura existente se incorpora una nueva estructura de hormigón colado in situ, que organiza una secuencia de espacios de uso flexible y situacional. Dos atrios estratégicamente ubicados permiten conducir luz cenital hasta el nivel del jardín, mejorando significativamente las condiciones interiores.

Fotografía Rory Gardiner

La nueva estructura aparece como una mesa colosal, con soportes y vigas de fuerte presencia material. Su geometría clara y robusta ordena la vivienda y establece un contrapunto entre lo preexistente y lo contemporáneo.

La materialidad interior refuerza esta tensión entre pasado y presente. Hormigón en distintos tonos, superficies suavemente enlucidas, muros de piedra natural rejuntada y elementos de roble y abeto construyen una atmósfera táctil y cálida.

Fotografía Rory Gardiner

La fachada histórica de piedra de cemento conserva su carácter distintivo. Las nuevas ventanas de roble macizo son una de las pocas intervenciones visibles desde el exterior y señalan sutilmente el cambio de uso del edificio.

La cubierta vuelve a revestirse con pizarra, recuperando parte de su expresión original. En paralelo, la fachada lateral se abre generosamente hacia el jardín mediante una gran puerta corredera doble.

Fotografía Rory Gardiner

Su brazo abatible, guiado por un riel, se extiende más allá de la fachada principal y refuerza la continuidad entre interior y exterior. Así, la Casa Missionsstrasse equilibra preservación y transformación, proponiendo una vivienda donde la memoria histórica convive con una espacialidad contemporánea marcada por la luz, la materialidad y la precisión constructiva.

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