
En promedio, pasamos cerca del noventa por ciento de nuestro tiempo en espacios interiores, aunque persiste un anhelo constante por la naturaleza. La escenografía del desfile femenino Otoño–Invierno 2024 de Prada hizo visible esta contradicción entre una existencia mayormente enclaustrada y el deseo de reconectar con el exterior. Los espectadores se ubicaron en la periferia de la sala, mientras el centro permaneció libre y fue ocupado por un paisaje vivo de plantas y un río serpenteante. La pasarela, definida por una traza ortogonal y una única línea de focos colgantes, contrastó con la condición orgánica del suelo, evocando la oposición entre el entorno construido contemporáneo y una visión idealizada de la naturaleza.



Para el desfile masculino, AMO propuso una escenografía radicalmente distinta: un interior de oficina construido literalmente sobre un paisaje natural. En el espacio del Deposito, uno de los edificios de la Fundación Prada, se produjo un encuentro improbable entre orden y caos, realidad y ficción, previsibilidad y espontaneidad. Sentados en sillas de oficina y bajo una iluminación LED blanca y uniforme, los invitados descubrieron bajo sus pies un arroyo que recorría un paisaje pastoril oculto bajo un suelo transparente. Presente pero inaccesible, la naturaleza se manifestaba de forma analógica en un contexto dominado por la saturación digital.

El entorno laboral —hábitat cotidiano del individuo contemporáneo— se enfrentó así a un escenario idealizado, diluyendo los límites entre lo tangible y lo imaginado. A medida que los modelos avanzaban entre la trama sinuosa de las sillas, los espectadores quedaban suspendidos entre dos realidades a las que, inevitablemente, pertenecían.

En conjunto, ambas escenografías pusieron en evidencia la relación compleja entre arquitectura y naturaleza, proponiendo espacios donde formas orgánicas y geometrías precisas coexistieron en tensión. Más que simples fondos para la moda, los desfiles configuraron atmósferas que oscilaron entre lo real y lo abstracto, reforzando la idea de transformación constante que atraviesa tanto a la moda como a la experiencia contemporánea.
